Consejos para proteger el pago por Internet

Aunque estemos en una web segura, siempre hay que extremar las precauciones a la hora de introducir nuestros datos bancarios en una web. Por mucha protección que tenga la web, si el ordenador en el que estamos realizando la compra tiene virus y/o malware, es muy probable que puedan capturar nuestras contraseñas y números de tarjetas de crédito. Como consejos generales:

1.- La contraseña tanto de las plataformas de pago como el PIN de la tarjeta de crédito y todas las contraseñas relacionadas con bancos y dinero en general han de ser distintas. De nada sirve tener una contraseña igual y muy segura si es la misma, ya que en el caso de que sea robada, pueden acceder a cualquier sitio con ella.

2.- No introducir la contraseña usando el teclado. Para ello, utilizaremos teclados virtuales como el que viene incluido en el propio Windows (teclado en pantalla). Así evitaremos que se quede registrada y sea difundida la contraseña que hayamos utilizado en el caso de que haya algún virus en el ordenador en el que estemos realizando la compra.

3.- Utilizar una cuenta de banco distinta a la que usamos normalmente para guardar nuestro dinero. Es mejor tener una cuenta vacía que podamos ir llenando con el dinero que vamos a gastar que tenerla con dinero. Así, en el caso de que puedan acceder a nuestros datos en el peor de los casos se llevarían una pequeña cantidad de dinero solamente.

4.- En el caso que no queramos introducir los datos bancarios que usamos normalmente, existen soluciones como la cybertarjeta que propone La Caixa o BBVA: cada vez que queramos comprar un artículo y nos pidan nuestro número de tarjeta de crédito, podremos crear una tarjeta virtual con el importe exacto del artículo que vayas a comprar. No es una tarjeta real; de ella, solo se dispone el número, el PIN y un panel de control donde se gestiona las recargas, altas y bajas en el sistema, etc.

Los expertos insisten en que pagar a través de Internet es seguro y fiable, incluso más que darle la tarjeta a un empleado en un establecimiento. Nadie podría demostrar que es más inseguro comprar en Internet que en cualquier otro sitio, ni que sea más fácil el robo de datos en las transacciones electrónicas que en los pagos con tarjeta en comercios o restaurantes, o al utilizar cajeros automáticos. Pero la proliferación de noticias sobre hackers con malas intenciones (crackers), virus y fraude online han contribuido a crear un clima muy poco propicio para incentivar la compra online.

El comercio electrónico presenta los mismos problemas que otros sistemas de compra no presencial (como el teléfono o la compra por catálogo), en los que las partes no contactan físicamente. Por un lado, el comprador necesita tener garantías sobre la calidad y características de los productos que adquiere, y por otro lado, el vendedor, garantía del pago. Debe existir un nivel aceptable de confidencialidad en la comunicación entre ambos.

El número de sistemas de pago varía de una tienda electrónica a otra. La forma más segura (que no la más cómoda) es el contrareembolso, único medio de pago online que maneja dinero efectivo. Así, el consumidor, no tendrá que abonar nada hasta que no tenga lo adquirido entre las manos. También, se puede emplear el cargo en cuenta, utilizado sobre todo en suscripciones, aunque el medio más utilizado con diferencia para pagar online son las tarjetas de crédito o débito, empleadas en más del 80% de las transacciones online en España según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.